Ya estamos en Septiembre y por suerte ha aminorado ya el calor y los entrenamientos de rastreo se hacen más llevaderos.
Seguimos trabajando duro con nuestra Diva y estamos disfrutando de lo lindo. A Diva le gusta la disciplina del rastreo y juntos nos lo estamos pasando increíble.
El grado de exigencia de los trabajos va aumentando y las pistas trazadas son cada vez más largas y complejas, y lejos de desfallecer cada vez parece encontrarse más a gusto y más concentrada en su cometido.
Este pasado 11-S estuvimos entrenando cerca de Moiá donde pudimos disponer de campos muy grandes y homogeneos, que nos permitieron un gran trabajo y donde de nuevo Diva "se salió" deleitandonos con un espectacular trabajo en una enorme y complicada pista.
Se que soy un romántico empedernido, pero al marcar el último objeto con el que finalizaba el trazado, no pude evitar la piel de gallina.
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